Derechos de los pasajeros de trenes

Una vez más se ha demostrado, en los hechos sucedidos en la estación Constitución, la inoperancia del Estado frente al deficiente servicio que prestan las concesionarias del transporte ferrocarril. Sepa qué hacer si sufre un accidente o tiene algún inconveniente cuando viaja en este transporte público.

Los argentinos también llegamos al límite, cansados de que nos vapuleen diariamente. Quienes viajan en tren a estudiar o a desempeñar sus actividades laborales, realmente ponen a diario en riesgo su vida, ya que no sólo deben soportar los amontonamientos de gente, donde tienen que hacer maravillas para encontrar una bocanada de aire para poder respirar, sino que también deben estar alertas a los cientos de carteristas que andan de ronda por los andenes y por los mismos coches, sumado todo esto a la falta de puntualidad y cumplimiento de los horarios de los servicios. Quienes recuerdan al viejo ferrocarril se agarran la cabeza al ver toda esta dejadez absoluta.

En la época de las privatizaciones, se decidió concesionar los servicios de transporte público ferroviario a diferentes empresas, que no sólo deberían explotar el servicio, sino que deberían cumplir con determinadas obras para mejorar el funcionamiento de la red. A su vez, el estado conservaría a través de los entes reguladores, las facultades para ejercer un contralor sobre el obrar de las empresas. Todo ello parecía el mecanismo perfecto para que el sistema funcione correctamente, sin embargo, nos encontramos con cientos de deficiencias e incumplimientos tales como la falta de electrificación del tramo de la ex línea Roca desde Temperley hacia la ciudad de la Plata (ya pasaron varios años desde el vencimiento del plazo que se les había otorgado, pero la electrificación no llegó); a su vez no hacen las inversiones comprometidas y encima modifican las obras sin la debida autorización; tampoco cabe dejar de mencionar el casi inexistente mantenimiento que se le proporciona a los trenes y a las estaciones; ni la falta de seguridad que viven los pasajeros, mientras que la empresa concesionaria delega esta cuestión al Estado, quien le está reembolsando el monto de dinero que estas empresas pagan por contratar seguridad adicional. Con respecto al control del pago del boleto, también es un servicio deficiente ya que la empresa no tiene inspectores suficientes para controlar que todas las personas paguen por su viaje.

No debemos llegar a incidentes como el ocurrido en la estación Constitución, ya que la violencia nunca es justificable, pero debemos encontrar alguna forma de presión hacia el Estado para que ponga manos a la obra y cumpla con su rol, y si la concesionaria no hace lo pactado como hasta ahora, debe quedarse sin la concesión. No se puede seguir sometiendo a la gente a semejante tortura a diario.

En caso de que la empresa esté prestando un mal servicio como ocurre en la actualidad, por impuntualidad, mal estado de los trenes, falta de limpieza, hacinamiento de los pasajeros, etc., el usuario damnificado puede iniciar acciones judiciales contra la concesionaria por incumplimiento del contrato. Recuerde que la única responsable de todos estos inconvenientes es la empresa concesionaria, porque no cumple con lo establecido en el contrato de concesión, y no tiene en cuenta a su principal destinatario: EL USUARIO. Ante cualquier reclamo que deba efectuar el usuario debe dejar asentado el mismo en el libro de quejas que tiene que estar a disposición de los pasajeros en todas las boleterías de las estaciones. También tiene la opción de intimar con una carta documento a la empresa, para que cumpla con el contrato de concesión. Si en la empresa no lo escuchan, debe hacer su reclamo en la Secretaría de Transporte del Estado o en la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), para que constaten las irregularidades. Si no obtiene una respuesta satisfactoria dentro de un plazo razonable, el usuario puede acudir a la vía judicial y presentar todo el material que tenga a su disposición para demostrar el daño.

En caso que usted sufra un accidente durante el transporte en ferro-carril, la empresa estará obligada al pleno resarcimiento de los daños y perjuicios, a menos que pruebe que el accidente provino de fuerza mayor o sucedió por culpa de la víctima o de un tercero por quien la empresa no sea civilmente responsable. En el momento en que la persona saca el boleto, queda concluido entre la empresa y el pasajero un contrato de transporte. Este contrato involucra la obligación por parte del transportista de conducir al viajero sano y salvo desde el lugar de origen hasta su destino. Entonces, a través de un juicio, se puede obtener una indemnización monetaria que resarza los padecimientos sufridos. Se tendrá en cuenta a la hora de determinar el monto de la misma, la edad del accidentado, su estado físico y la incapacidad sufrida a raíz del accidente. Para probar que real-mente el accidente fue sufrido en ese transporte, debe siempre conservar el boleto o ticket, ya que es el elemento fundamental para acreditar que utilizó los servicios de la empresa. El relato de testigos que hayan presenciado el hecho también será de vital importancia para probar cualquier tipo de incidente, trate de tomar nombres, apellidos, dirección y teléfono de los pasajeros que hayan presenciado el hecho.

Usted como usuario tiene que y debe hacer valer sus derechos ante estas empresas que sólo han venido a recaudar dinero, sin importarles en absoluto la confortabilidad de los pasajeros.-

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